No prometemos cifras mágicas ni resultados instantáneos. Nuestra confianza se construye con procesos claros, seguimiento real de cada adopción y una red de hogares de tránsito que conocen a cada animal antes de buscarle familia.
Cada adopción es una historia real. Estas son algunas voces de quienes abrieron su hogar a un animal rescatado y hoy forman parte de la red de Xenuvs Foundling.
Llegó con miedo y desconfianza, pero a los tres meses ya dormía en la cama. El acompañamiento del refugio fue clave: nos guiaron en cada paso de la adaptación.
Mariana G., adoptante en San LuisRecibimos a un gato adulto que nadie quería. Verlo recuperarse y encontrar familia fue una experiencia que repetiría sin dudar. El refugio cubrió todos los gastos veterinarios.
Carlos R., hogar de tránsitoSer padrino de un perro senior me permite ayudar sin tener espacio en casa. Cada mes sé que su alimento y sus vacunas están cubiertos. Es una forma concreta de aportar.
Laura P., padrina desde 2023Adopté a mi compañero en una jornada en la plaza. El equipo fue transparente sobre su historia y sus necesidades. Hoy es parte de la familia y no puedo imaginar la vida sin él.
Jorge M., adoptante en la jornada de otoño
No prometemos cifras mágicas ni resultados instantáneos. Nuestra confianza se construye con procesos claros, seguimiento real de cada adopción y una red de hogares de tránsito que conocen a cada animal antes de buscarle familia.
Veterinarias y clínicas de San Luis que atienden a los animales rescatados con tarifas solidarias y prioridad en urgencias.
Comercios de barrio que ceden espacio para las jornadas de adopción y difunden las campañas de castración entre sus clientes.
Productores de alimento balanceado que donan excedentes de producción para los hogares de tránsito y el refugio.
Escuelas y centros comunitarios que reciben talleres de tenencia responsable y prevención del abandono.
Estudios de diseño y fotógrafos que colaboran con las piezas gráficas de cada campaña de adopción.
Cada alianza se sostiene con acuerdos claros y revisión periódica, sin comprometer la transparencia del refugio.
Cada testimonio refleja una adopción concreta, con su proceso y su resultado. Sin promesas vacías: solo lo que vivieron las familias que pasaron por el refugio.
Adoptamos a Tita, una perra de ocho años que había pasado meses en la calle. Las primeras semanas no quería salir del rincón. Con la guía del equipo de Xenuvs y mucha paciencia, hoy es la primera en pedir caricias. El acompañamiento post-adopción hizo toda la diferencia.
Fui hogar de tránsito para un gato adulto que nadie quería adoptar. El refugio me dio el alimento, la caja sanitaria y el seguimiento veterinario. A los tres meses apareció una familia que lo buscaba justo a él. Verlo partir fue triste, pero saber que encontró su hogar definitivo lo cambia todo.
Tenía dudas sobre castrar a mi macho de dos años. En una de las jornadas del refugio me explicaron los beneficios reales y los cuidados postoperatorios. El procedimiento fue rápido y la recuperación tranquila. Hoy sé que tomé una decisión responsable, tanto para él como para la comunidad.
Empecé apadrinando a un perro adulto que esperaba hace más de un año en el refugio. Mi aporte mensual cubría su alimento y sus vacunas. Cuando finalmente fue adoptado, sentí que había sido parte de algo enorme. Ahora soy padrino de otro que recién llegó.
Adoptamos a Mocho, un gato de siete años que había vivido siempre en la calle. La guía que nos dieron sobre cómo preparar la casa, los primeros días en un ambiente tranquilo y la presentación con nuestra otra gata fue clave. Hoy conviven y se persiguen por el pasillo como si fueran hermanos.
Colaboré en tres jornadas en la plaza y vi de cerca cómo funciona la red: cada animal con su historia, cada familia con sus dudas. El equipo responde con honestidad y no entrega un animal a cualquiera. Ese compromiso con la adopción responsable es lo que me hace volver cada mes.